Saxo tenor

Sinopsis

Solo es artista el que se atreve a hacer lo que cree que tiene que hacer en cada momento. Lo mismo escribir que gritar parábolas faltas de luz y llenas de suciedad y de ropa vieja como Laudamuco, señor de ningures, Bailadela de norte ditosa, o Agasollo de sombras, que atreverse a escribir un melodrama negro como Saxo tenor.

Quizá no sea un melodrama y solo me lo parezca a mí, que nunca vi uno de cerca, pero Saxo tenor huele a sentimientos que echa para atrás. También a resentimientos, porque es un melodrama negro. El arte del siglo, náufrago entre el conceptualismo y el comercio, parece querer arribar a la playa de los sentimientos. Cuando la crisis de las certidumbres sale por la ventana, los sentimientos entran por la puerta.

Y ahí va Roberto subido en el alambre del trapecista, vestido con un maillot de arlequín y con un paragüitas en la mano por culpa del equilibrio. Grande el equilibrio, porque el tratar de las miserias de las personas, que por terribles que sean siempre son de tamaño natural, constantemente te hace bordear lo ridículo, lo patético, lo conmovedor, que son cosas mal vistas.

En esta ocasión, el dramaturgo nos lleva sin pudor ninguno en un viaje hasta el fondo de una noche. El camino es una investigación, una terapia de grupo, en la que todos sufren. Y sucede como cuando pelamos una cebolla, que con cada capa que quitamos, más ganas de llorar nos da. Los melodramas llaman irremediablemente por el moco.

Este Roberto es tremendo. ¡Si al menos mandara limpiar la poza de sangre de ese chaval medio estúpido…!

Saxo tenor
Caracteristicas: 1996 98 pp