Manzanas azules, higos celestes

Sinopsis

En una ciudad imaginaria del Renacimiento italiano, el Papa, deseando perpetuarse a través del arte, encarga a Doménico da Reggio que lo pinte, destacado, en un Juicio Final.

A todos, alguna vez en nuestras vidas, nos han encargado un Juicio Final; falta saber si, finalmente, lo hemos pintado tenebroso y crítico o halagador y cobarde. En Manzanas azules, higos celestes se habla de pintura, pero hay que entender que el tema valdría igualmente para un poema, una partitura, una carta, una firma, un artículo o un silencio.

Alberto Miralles utiliza la historia como recurso literario. Se sirve del pasado para mostrar el presente, por eso sus personajes, aunque no sean reales, deben parecerlo. Por el mismo motivo, los conflictos mostrados, aunque se ofrezcan en el siglo XVI, deben ser comprendidos como actuales y, hay que temerlo, como eternos.

La distancia da credibilidad, asienta el criterio, evita la sensación de transitoriedad de los problemas planteados… y evita problemas con los programadores que a veces exigen confortables Juicios Finales.

Manzanas azules, higos celestes
Caracteristicas: 1994 72 pp