El hombre del Taj Mahal

Sinopsis

Realmente, un monólogo es tan sólo un diálogo en voz alta con uno mismo. Por consiguiente, la única diferencia que existe entre un monólogo y cualquier otro género teatral consiste en que las preguntas y las respuestas, así como las reflexiones y la peripecia dramática, son realizadas por un personaje exclusivamente, que es el encargado de conducir la progresión dramática hasta su desenlace. Obviamente, todo monólogo constituye un desafío tanto para el autor como para el intérprete. Cuando Jesús Puente, el amigo y cómplice de tantos estrenos míos —desde Violines y trompetas hasta Entre mujeres—, me solicitó una obra de estas características, yo acepté inmediatamente sabiendo que jugaba con ventaja, al contar de antemano con un intérprete excepcional. Y fue la personalidad de este intérprete, el conocimiento que yo tenía de su forma de hacer, de sus mecanismos técnicos y de sus recursos escénicos, lo que me llevó en volandas hasta el final de la empresa. Esta obra, justo es que lo reconozca así, nació por y para Jesús Puente. Es Jesús Puente. Sin su participación, a mí jamás se me hubiera ocurrido abordar semejante empresa.

El hombre del Taj Mahal
Caracteristicas: 1993 52 pp