Caprichos

Sinopsis

Cualquier urdidor de tramas sabe muy bien que para construir una buena historia no es preciso disponer de material en abundancia. Desde los antiguos griegos, zarandeados por los dioses, hasta el hombre urbano y tecnológico actual, «stressado» y descreído, las peripecias o acontecimientos nunca suelen variar demasiado, ya que el ser humano navega por la vida impulsado por muy escasos vientos, suaves unas veces y huracanados otras. Por un lado, tenemos el amor, la lealtad, el valor… Del otro, el sexo, la ambición, la mezquindad… Somos una mezcla imprevisible o inconstante de lo mejor y de lo peor, y esa variedad casi infinita de registros es lo que hace que cualquier melodía pueda tener tonalidades muy diversas. En realidad, si fuera necesario, un escritor se las apañaría bastante bien enfrentado tan sólo a un hombre y a una mujer. Pocas aventuras pueden resultar tan fascinantes, peligrosas y con un final más incierto que el episodio de una pareja, desde la primera mirada turbadora hasta, generalmente, la despedida borrascosa o el bostezo disimulado. Si a este binomio le añadimos un tercer personaje, del sexo que sea, la catarsis se produce y las variantes se disparan.

El clásico e inmortal triángulo esposa-marido-amante tiene en Caprichos unos vértices absolutamente irregulares y distorsionados. Quizá esos vértices sean menos dramáticos o frívolos que en la mayoría de las ocasiones, pero, a cambio, he pretendido dotarles de unas aristas afiladas, templadas en los baños fortalecedores del humor, la sorpresa y, ¡cómo no!, la melancolía y la soledad. Porque, tras los días de vino y rosas, todos estamos condenados a percibir en algún momento el sabor agridulce de tales sensaciones. Y no está mal que sea así.

Caprichos
Caracteristicas: 1993 80 pp